Esperando a Godot es una obra de teatro escrita por Samuel Beckett en el año 1948. Es una de las más importantes del teatro del siglo XX y, específicamente, del teatro de lo absurdo.
Hay dos personajes protagonistas, llamados Vladimir y Estragón, quienes están todo el rato esperando a otro personaje llamado Godot, pero que nunca llega. Mientras tanto, mantienen conversaciones, discusiones o algunos recuerdos confusos, por lo cual se tratan muchos temas. Aparentemente, si no conoces el mensaje que pretende transmitir la historia, las conversaciones pueden llegar a no tener sentido, ya que muchas veces se olvidan de lo que estaban contando o cambian de tema sin ningún motivo.
El verdadero significado de esta obra es mucho más profundo de lo que aparenta a simple vista. El autor intenta transmitir cual es el sentido de la vida y el papel que juega en ella la incertidumbre, ya que nunca se sabe si llegará Godot o no. También hay repeticiones muy marcadas a través de los diálogos, lo que parecen reflejar el bucle en el que vive mucha gente.
Esta lectura me hizo pensar mucho, porque tiene un gran significado detrás de algo que, a simple vista, es absurdo. Creo que si la hubiera leído sin saber su significado no me hubiera gustado tanto como lo ha hecho, porque la encontraría graciosa pero vacía. Al saberlo, me ha impactado la forma de escribir de Beckett y todo lo que podía transmitir y denunciar en una obra que, por su aparente poca dificultad, cualquiera podría escribir.

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